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Quedan abiertos Sonrisas de Camaleón, Los Cuentos de Noe y Viajamos con el corazón, para los que queráis leer, son tantas las letras, los momentos y el sentir vertidos en estos tres años en estos rincón.

Besos y sonrisas miles, Gracias sin sus lecturas no habrían existido mis letras.


jueves, 5 de diciembre de 2013

Tradiciones..............

La  Navidad se va acercando y los adornos navideños van tomando posesión de nuestras casas, de nuestras vidas. Los dulces, y demás cosas típicas de este tiempo que todos hacemos y comemos como algo habitual, una rutina establecida a lo largo de los años y durante toda nuestra vida.

Pero realmente nos hemos parado alguna vez a pensar, por que lo hacemos: Es la costumbre, es bonito, a los niños les gusta, en mi casa se hizo siempre y antes en casa de mis abuelos. Pues sí, todas  las respuestas son ciertas y validas.

También es cierto que según nos vamos haciendo mayores, la magia va cambiando o desapareciendo y nos apetece o nos gustan menos estas fechas y todo lo que ella engloba en algunos casos hay nuevas vidas pero también muchas ausencias..

Cuando yo era pequeña, en mi casa, se armaba la de San Quintín en Navidad, ¡Madre Mía! El día 8 de Diciembre  día de la Santísima Virgen Inmaculada y cumpleaños de mi querida hermana, se construía el Belén y se  decoraba el árbol.

Si, dije Construía, porque era un Belén en toda regla.
Se abría la maquina de coser sigma, esa que casi todas las abuelas han tenido. Y se ponía una tabla encima.
Se hacia una montaña muy grande con una pila de libros o de vasos o lo primero que mama tuviera a mano. Pero ojo, no una montaña cualquiera. Un monte alto donde después se pondría el castillo del malvado Rey Herodes y  después en disminución su rampita que llevaba hasta el puente sobre el río.

Allí el molinero molía el pan en su molino con agua corriente claro,  y los pastores dormían calentitos junto a la hoguera, la lavandera lavaba como podía la ropa en el río de agua helada donde algunos valientes patos permanecían.

Las ovejas calentaban a los pastores  y la castañera intentaba vender algo, mejor dicho hacer trueque con alguna otra cosa necesaria para subsistir.

El señor que enseña el culo,  que no falta, aún no se por que en ningún Belén, del que todos por supuesto, nos reíamos.

La niña con los cantaros de agua, el vendedor de pescado, el leñador con sus troncos a cuesta, y lógicamente los tres reyes que dispuestos a todo contra viento y marea a pesar del frío, la noche y la nieve llegan a tiempo para ofrecer al niño sus regalos.

La linda estrella blanca purpurina que cuelga junto al ángel sobre el establo donde tan calentitos (los más inteligentes de toda la función) descansan calentitos la virgen el niño y san José. En aquellos años mi madre ponía la mula y el buey, Ahora no se si debemos pues el Papa ha escrito que no estaban allí.

¿ Quien sabrá más de belenes?  Mi madre o él.

A mi me gustaba aquello y ahora a mi niña también, lo hacemos cada año, no por ganas ni por costumbre, si no porque hay que hacerlo.

Tal vez sea cierto que las tradiciones hay que intentar mantenerlas, sobre todo sin son bonitas y no cuesta mucho, y esta en concreto lo es. 


Pero la pena es que a veces son otras tradiciones las que se dejan en el olvido, aquellas que son nuestra seña de identidad como personas, como habitantes de un lugar determinado y es un verdadera lastima……

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Poemario.- Añoranza.....