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Quedan abiertos Sonrisas de Camaleón, Los Cuentos de Noe y Viajamos con el corazón, para los que queráis leer, son tantas las letras, los momentos y el sentir vertidos en estos tres años en estos rincón.

Besos y sonrisas miles, Gracias sin sus lecturas no habrían existido mis letras.


lunes, 10 de febrero de 2014

Aquellos años de la EGB

Recuerdo cuando en el patio del colegio estaba la casa del conserje, el cuidaba de que todo estuviera en orden,  era simpático, agradable, para él pienso y creo no equivocarme,si afirmo, que cada uno de nosotros éramos sus hijos. 

Nos sermoneaba si hacíamos algo mal, nos felicitaba si acertábamos, nos curaba las heridas si sufríamos alguna caída en el recreo, nos aconsejaba si nos veía tristes o pensativos, enfadados con los amigos.

Es extraño, le recuerdo perfectamente, no así su nombre. Alto muy alto o tal vez me lo parecía a mí. Estaba delgado y su pelo era negro. Su sonrisa que de vez en cuando se escondía para poder regañarnos, regresando al momento. Estuvo siempre allí. 

Desde primer curso de EGB, entonces se llamaba así. Hasta que termine el octavo curso y nos despedimos de todos para ser mayores e ir al instituto. Después siguió mi hermana tres años más pequeña,  también se despidió de él y mi sobrina mayor también le conoció. 

De repente un día desapareció sin más. Ya no era EGB ahora era primaria. Su casa también desapareció y algunos de los grandes árboles que nos daban sombra en verano mientras jugábamos también.

El colegio se hizo bilingüe, los profesores cambiaron, el director también.

Una pequeña zona de juegos con tobogán incluido para los pequeños usurpó su lugar. Nosotros nos criamos sin ellos. Los niños aburridos se sientan en los bordillos. Nosotros jugábamos, las risas se adueñaban del lugar. Eran tantos los juegos que teníamos, uno para cada momento, para cada día del año, no nos aburríamos nunca.

A la cuerda y a la goma las niñas,  aunque a veces se unían algún grupo de muchachos. Al fútbol los chicos, aunque no tantos, tal vez de vez en cuando. A la botella, a la peonza, las canicas, el teléfono disparate, las adivinanzas, las palabras encadenadas, el pílla pílla, el pañuelo, el escondite, el escondite ingles, lindas canciones tradicionales con sus bailes. !Madre mía! El repertorio era inagotable.

Las cosas cambiaron algunas para mejor. Al llegar al colegio saludábamos a la fotografía del Caudillo de España y cantábamos el Himno de Cara Al Sol, rezábamos frente al crucifijo que estaba justo debajo. Era un colegio publico no se vayan a pensar ustedes.

Recuerdo que un día vino de visita el Ministro de Cultura, y tuvimos que hacer filas delante de él y cantarle el cara al sol para después dirigirnos cada cual ordenadamente a su clase. Practicamos durante mucho tiempo y aquello salio genial, parecíamos soldados en formación.

En tercer curso mi profesora que se llamaba Doña Elvira tenía una regla de las de madera buena, si que lo era, y cuando alguno nos desbocábamos un poco nos hacía poner la mano con los dedos juntos, yemas hacía arriba y !Ay! como dolía. (Yo sólo lo probé una vez y tuve más que suficiente).

De cara a la pared con los brazos en la espalda sin rechistar y bien estirado, cabeza alta, espalda recta. O mejor aún, de frente a todos los compañeros junto a la mesa de la profesora, de pie con los brazos en cruz, palmas hacía arriba, mirando al frente. !Eh! no tan sencillo, !no!. Unos cuantos libros apilados en cada mano y sin rechistar.

Cuando alguno, como Don Conrado que tenía una hija en la misma clase, que por cierto era la envidia de todos porque era el ejemplo personificado de hija de papa, sin dar palo al agua, sin castigos y con unas notas estupendisimas, se encontraba de mal humor, cogía al primero que se  le antojaba de la oreja y tiraba hacía arriba todo lo que podía. ! Pobres! que cara se les quedaba.

Lo mejor vino después de unos años cuando se prohibieron todos estos castigos por llamarlos de alguna manera. En la puerta de la clase mirando a la pared con los brazos en la espalda hasta que el profesor consideraba levantar el castigo. A veces se juntaban de varias clases y os podéis imaginar la animación que surgía en el pasillo. 

! Vaya! se me olvidaba. Copiar en la pizarra "No volveré a hablar en clase" entre cincuenta o cien veces, depende del humor con que se lo hubiera tomado el señor maestro.....

Igualito que ahora, como se llama LOGSE, no eso fue antes, ahora es LOE, que  si el profesor le llama la atención puede acabar en las urgencias de un hospital bien por el propio alumno, bien por el progenitor educador que no permite que a su hijo se le inculpe aunque sea con todas las bendiciones.

¿Alguien tiene claro en que se diferencian uno u otro, el maestro sabe como enseñar su asignatura, lo que puede o debe exigir a sus alumnos?

Piensen y comparen, ni lo uno ni lo otro, pasamos de la autoridad total a la falta de autoridad. ¿Creen que esto esta bien?. Ni a golpes, ni a castigos, si quieren con palabras, pero bien usadas, porque a veces no es lo que se dice si no como se dice y a quien se dice. Tengan cuidado alumnos, padres, profesores, eduquen por favor, pero dentro de una normalidad.


 María José Luque Fernández.

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Poemario.- Añoranza.....